Descubren siete planetas parecidos a la Tierra en la estrella Trappist-1

Hace escasas semanas se anunció uno de los descubrimientos del año: el hallazgo de siete planetas rocosos alrededor de una enana roja, Trappist-1. El hallazgo fue anunciado por la NASA, aunque realmente fue descubierto por otra agencia espacial. A su vez, ha sido publicado en la revista científica Nature. Además, cuatro de ellos se encuentran en la zona de habitabilidad de su estrella.

Efectivamente, no es la primera vez que alguna agencia espacial anuncia que ha encontrado algún exoplaneta similar a la Tierra. Sin embargo, en esta ocasión el anuncio se considera de gran importancia. ¿Por qué? Por tres motivos de gran peso.

 

An artist's rendering of the seven planets that orbit the star named Trappist-1, in order of their distance from the star.

Gráfico que compara el sistema solar con el de Trappist-1

 

Hemos de recordar que cuando hablamos de exoplanetas nos referimos a simples planetas. La diferencia recae en que se encuentran fuera de nuestro sistema solar. Es decir, un exoplaneta es un planeta que se haya en el exterior de nuestro sistema.

 

1-Gran número de exoplanetas

Es la primera vez que se halla un gran número de exoplanetas orbitando a una misma estrella. Hasta ahora, lo normal es encontrar uno o dos objetos. Sin embargo, en Trappist-1 se han podido observar hasta siete. ¡Algo totalmente sorprendente e inusual! Este factor abre la posibilidad de poder estudiar un gran número de planetas en una misma región.

 

Artist’s impression of the ultracool dwarf star TRAPPIST-1 and

Al menos uno de los planetas ofrece siempre la misma cara a su estrella. Al igual que la Luna hace con la Tierra.

 

2-Planetas rocosos

Los astrónomos fijan su mirada principalmente en planetas con características rocosas. Tal es el caso de la Tierra. De nada sirve encontrar cuerpos gaseosos, como Júpiter, ya que éstos no son habitables para el ser humano. Hemos de recordar que en la búsqueda de futuras “Tierras” el objetivo es doble, por una parte conocer cómo son los planetas que alberga el universo y obtener información sobre sus características. Por otra parte, el último fin es encontrar exoplanetas que puedan albergar vida.

 

3- Estudiar la atmósfera

Hasta ahora jamás se ha podido estudiar la atmósfera de un exoplaneta. ¿Por qué sería de tanta importancia? Si analizamos la atmósfera podemos saber qué composición tiene y, por tanto, si es compatible con la vida que conocemos. Para analizar la atmósfera se estudia la luz que procede de ese planeta. Luz que proviene de la estrella Trappist-1 y que, en su camino hasta la Tierra, ha atravesado la capa de ozono de uno de esos lejanos planetas. Al surcar la atmósfera de ese cuerpo la luz se “carga” de partículas, las cuales, al ser analizadas, nos ofrecen una cantidad de datos increíbles. De esta manera podemos saber si contiene Hidrógeno, Oxígeno, Agua, Nitrógeno… y en qué cantidades. Todo apunta a que, al menos, en uno de esos exoplanetas se podrá analizar.

 

trappist y el sol

Comparación de tamaños entre el Sol y la estrella enana roja, Trappist-1

 

Si os interesa profundizar sobre las características que debe tener un planeta para ser habitables, echad un ojo a este otro post titulado “En busca de otra Tierra”: https://biobalears.wordpress.com/2015/06/09/en-busca-de-otra-tierra

 

Trabajo conjunto

Entre febrero y marzo del 2016  el telescopio espacial Spitzer de la NASA captó tres planetas orbitando alrededor de la enana roja Trappist.1. Posteriormente los telescopios terrestres de Chile, Sudáfrica, Marruecos, EE UU y la isla de La Palma, en Canarias, dirigieron su mirada al mismo punto. De esta manera, gracias al trabajo conjunto de diferentes organizaciones, se ha podido estudiar y dar a conocer este gran hallazgo.

 

476

Reconstrucción sobre cómo podría ser el aspecto de uno de los exoplanetas

Anuncios