Las cigarra: una vida repleta de cambios y cantos

La llegada del estío siempre viene acompañada de la aparición de diversos insectos y animales de diferente índole. No es extraño escuchar un canto chirriante, potente, perseverante, poco armónico y hasta un tanto molesto en los días de calor. Normalmente, suele darse durante la mañana y el atardecer. Sin embargo, también podemos escuchar a este conocido insecto en horas más calurosas del día. Obviamente, nos referimos a la chicharra o cigarra del Mediterráneo (Cicada orni). Se trata de un insecto que forma parte de la familia de los artrópodos, este término que proviene del griego, significa patas (podos) articuladas (artro). Ya que todos los ejemplares están formados por diversas articulaciones. Otros ejemplares como los arácnidos, los miriápodos – como el ciempiés – o los crustáceos, como los cangrejos, forman parte de este gran grupo. Pero ello no quiere decir que sean insectos, un error bastante común es agruparlos a todos en el mismo grupo. Los insectos, como la cigarra, se caracterizan por tener un par de antenas, tres pares de patas, tener el cuerpo dividido en tres partes – cabeza, tórax y abdomen – y por poseer uno o varios pares de alas. Todos los invertebrados alados son insectos, esto no quiere decir que todos los insectos dispongan de alas. No debemos infravalorar a este gran grupo, ya que representan cerca del 80% de los animales de la Tierra y existen más de un millón de tipos diferentes conocidos. Como se suele afirmar en biología: el hombre no podría subsistir sin ellos, pero los insectos sí podrían sobrevivir, y sin ningún problema, sin la existencia del hombre.

 

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Una cigarra mediterránea se sustenta en la corteza de un árbol para pasar desapercibida

 

Comienza una gran aventura

La cantarina cigarra que solemos ver y escuchar en los árboles de nuestros bosques, forma parte de la gran familia de los Cicádidos (Cicadidae) que reúne a más de 1.500 especies. Los ejemplares que podemos observar en verano se encuentran en la fase adulta. Sin embargo, esto no es más que el final de una gran aventura ¡que puede durar hasta 17 años! La gran mayoría de su vida la pasan bajo tierra en forma de ninfa, para luego emerger a la superficie donde se desarrolla su fase adulta. Se trata de una de las aventuras más sorprendentes del reino animal, no solo porque pase por diferentes fases – como también hacen otros tipos de insectos- sino porque su ciclo vital se encuentra entre los más longevos de todos los insectos, esto ha llamado la atención de numerosos entomólogos. Además, son insectos de gran tamaño, existen especies tropicales que alcanzan hasta los 18 centímetros en estado adulto, como la Pomponia imperatoria oeste de las Islas de la Sonda, en el archipiélago malayo. Aunque nuestra especie mediterránea no sobrepasa los 3 cm.

 

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Existen cigarras con colores y formas de gran belleza, tal es el caso de la cigarra linterna

 

Ahora sí, nos centramos en el inicio de su largo, trepidante y fascinante viaje. Todo comienza cuando la mama cigarra deposita los huevos, fertilizados previamente por un macho, en las grietas de los árboles. Las cigarras suelen poblar los troncos y ramas de los pinos en el Mediterráneo, ya que hay gran abundancia de ellos. Al cabo de poco tiempo, tras la puesta, la madre fallece. Lo mismo sucede con el macho. Desde un punto de vista biológico esto es totalmente normal, la principal función de todo ser vivo es la reproducción. Así pues, tras haber logrado dejar descendencia, ya han cumplido su papel. Sin embargo, para nuestro joven protagonista, su viaje no ha hecho más que empezar. Tras madurar en el interior de los huevos, la nueva generación sale al exterior. Nada más nacer, se dejan caer de las ramas, para alcanzar cuanto antes el suelo y enterrarse. Con este recurso buscan la protección del manto de la tierra, todavía son demasiado jóvenes y no están preparados para vivir en los troncos de los árboles, donde no serían más que comida fácil para otros artrópodos y vertebrados.

 

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Otro ejmplar de cigarra con colores y formas de gran belleza

 

Vida en los túneles

Nada más alcanzar la tierra, un instinto innato las impulsa a cavar sin descanso hasta alcanzar cierta profundidad. ¡Les va la vida en ello! Las jóvenes cigarras en estado de ninfa no disponen de los mismos órganos y capacidades que los adultos. Se caracterizan por tener las patas anteriores muy desarrolladas, con las cuales elaboran túneles a través del suelo en busca de raíces para succionar sus fluidos. De esta manera pueden desplazarse de una raíz a otra en busca de alimento. Todavía no disponen de órganos reproductores, ni alas, además sus piezas bucales no se parecen a las de los adultos. Su principal función durante esta etapa es la de alimentarse y ganar tamaño. A diferencia de los vertebrados, cuyos retoños son parecidos a sus padres pero en menor tamaño, los insectos jóvenes pueden no parecerse en nada a los adultos. Esto puede dar a error a la hora de identificar una especie, ya que adulto y joven pueden parecer insectos diferentes. Un claro ejemplo de ello son las mariposas, cuyas orugas son totalmente diferentes a sus progenitores.

 

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Durante la fase de ninfa la cigarra posee dos potentes patas con los cuales crear túneles bajo la protección del manto de la tierra

 

Crecimiento y desarrollo

Mientras que nuestro esqueleto se encuentra en el interior, el de los artrópodos se halla en el exterior. Es decir, su parte blanda se halla dentro, mientras que en el exterior encontramos el exoesqueleto. Este está compuesto por una sustancia denominada quitina cornea que le otorga dureza y protección. El esqueleto de los animales es el mismo desde su nacimiento hasta su muerte. Pero no sucede así con los insectos, al igual que con nuestra protagonista, la cigarra mediterránea. El exoesqueleto no crece al igual que su propietario, por tanto se ven forzados a realizar diferentes mudas y pasar por diferentes etapas o instars cada vez que su esqueleto exterior se queda pequeño. Durante la muda, el nuevo exoesqueleto de la cigarra permanece blando y ha de esperar un tiempo hasta que se endurece. A lo largo de su vida la cigarra llega a pasar por siete instars diferentes. Dependiendo del tipo, las cigarras suelen pasar entre 5 y 17 años bajo tierra. Nuestra chicharra no suele estar bajo tierra más que unos pocos años, a diferencia de algunas especies de norte América que pueden llegar hasta los 17.

 

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Tras realizar la muda lo único que queda es la coraza que antaño sirvió como protección

 

Salida al exterior

Tras haber pasado unos años en el subsuelo, el ejemplar ha ganado peso, tamaño y ha sufrido seis mudas del exoesqueleto. Con cada una de ellas, su forma ha ido cambiando y cada vez se asemeja más a la de sus progenitores: sus alas se han ido desarrollando, así como sus piezas bucales y sus órganos reproductores. Sin embargo, aún le queda una última muda. Pero para ello ha de emerger a la superficie. Llegado el momento, entre finales de la primavera e inicio del verano, nuestro protagonista abandona la seguridad de los túneles y sale al exterior. Un instinto le urge a escalar la corteza de los árboles o plantas. Cuando alcanza cierta altura da inicio la séptima y última muda. Desde el interior, va resquebrajando su coraza mediante una hendidura en la parte superior central del tórax, justo detrás de su cabeza. Tras el costoso esfuerzo podemos observar un ejemplar blanquecino. Esto es debido a que la quitina cornea de la nueva coraza aún está húmeda y ha de endurecerse. Ahora sí, el ejemplar es un adulto completamente desarrollado que dispone de alas, con las cuales poder desplazarse en busca de pareja. También posee los órganos reproductores, así como los órganos necesarios con los que poder ejecutar su conocido canto para conquistar a las hembras. Durante su fase bajo tierra, estaba diseñado para alimentarse y crecer, en su etapa adulta todo está enfocado a la reproducción.

 

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Una cigarra realizando una muda. Su coloración blanca se debe a la quitina córnea que aún se encuentra blanda y necesita un tiempo para endurecerse

 

El canto amoroso

Todos los ejemplares macho de la cigarra son grandes tenores. Su dedicación al canto es tal, que algunos creen pueden llegar a fallecer por este motivo. Debido a la presión tan alta a la que deben someterse para poder desarrollar su característico canto. Sin embargo, no hay ninguna evidencia ello. Además, su melodía es única entre todos los insectos. Pero, ¿cómo lo realizan? Lo producen dos membranas llamadas tímbalos emplazadas dentro de dos cavidades resonantes, situadas a cada lado de su abdomen y ayudadas de potentes músculos que las hacen vibrar a gran velocidad. También debemos tener en cuenta el factor de la competencia. Si un macho eleva la potencia de sonido, sus vecinos harán lo mismo. Todo ello para atraer al mayor número de hembras posibles. ¡Es una de las mayores competiciones de canto dentro del reino animal!

 

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Un ejemplar macho dispuesto a comenzar su sonoro y potente canto cuya finalidad es conquistar y atraer a la hembra

 

Apareamiento

Cuando una hembra he elegido a un macho, volará hacía él. Tras encontrarse, ambos miembros juntan sus órganos reproductores, situados en la parte final del abdomen. Este proceso suele durar cierto tiempo, hasta que el macho se asegura que su material genético, el esperma, se encuentre totalmente en el interior de la futura mamá cigarra. Por tanto, se trata de una reproducción interna. En este momento, el papel del macho ya ha finalizado. Sin embargo, para la hembra aún queda el último y más importante paso, la puesta. Para ello hace uso de un fino y largo filamento en forma de tubo denominado ovopositor. Pero primero ha de encontrar un lugar seguro para los huevos. Suele realizar la puesta en pequeñas grietas o resquicios de la corteza o ramas, de esta forma su descendencia se encuentra bien protegida, a salvo de posibles depredadores. Tras la fase de apareamiento los adultos fallecen. Su misión se ha cumplido y ha finalizado con éxito. Todo está listo para que en los próximos años sus descendientes continúen con el amoroso canto, tan típico y característico de nuestro bosque mediterráneo y de otros hábitats del planeta.

 

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Una pareja junta sus abdómenes pare llevar a cabo la reproducción. La función vital más importante de todo ser vivo

 

 

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