El hombre, de cazador a recolector, del Paleolítico al Neolítico

Hoy en día el ser humano está acostumbrado a tener mil comodidades. Disponemos de electricidad, de tv, de internet, de comida en la despensa, de semillas en el granero fruto de las jornadas de recolección en los campos y de muchos otros logros. Todos estos progresos no son más que la consolidación del hombre agricultor. Es el punto final, aunque no el último, de la transición del hombre Paleolítico al Neolítico. Actualmente tenemos la imagen del hombre sedentario, que vive siempre en el mismo lugar, está pendiente de la recolección de frutas, cereales, hortalizas y cuida de los animales de granja. Es la evolución lógica de aquel hombre que aprendió a domesticar a las plantas, los animales y la naturaleza. Sin embargo, esto no siempre ha sido así.

Este tipo de vida comenzó hace unos 10.000 años, cuando el ser humano pasó del Paleolítico al Neolítico. Hasta aquel entonces nuestros antepasados habían vivido de la caza, la pesca y eran pueblos gregarios. La recolección de frutas y vegetales se limitaba a aquellos frutos que podían recolectarse de la propia naturaleza. Aún no habíamos aprendido a cultivarlos. Aquellos Sapiens no disponían de tantas comodidades. Estaban acostumbrados a cazar día a día y a buscar todos los alimentos que necesitaban, sin tener que esperar a que crecieran para luego recolectarlos como hacemos en la actualidad. Obviamente, el hecho de aprender a cultivar vegetales, frutas y domesticar animales como las cabras silvestres que acabaron siendo las ovejas de hoy, o la vaca, el cerdo, o la gallina entre muchos otros fue beneficioso. Ese paso hizo cambiar del hombre cazador al recolector. Toda esta domesticación de la naturaleza nos aportó un mayor control sobre los alimentos y el consecuente desarrollo de técnicas que nos han ayudado a progresar, alargar nuestra vida y vivir más cómodamente. De los beneficios no hay duda alguna. Pero, ¿qué hemos perdido con este gran paso?

paleolithic

El hombre del Paleolítico era un súper depredador que vivía en total equilibrio con la natura

Puede sorprender a muchos, pero hay grandes pensadores que defienden que el auténtico ser humano murió cuando aprendió a domesticar la naturaleza. Cuando pasó de ser cazador exclusivo a recolector de plantas. Hasta aquel entonces nuestros antepasados vivían en completa comunión con la natura, éramos cazadores formidables, de gran habilidad, capaces de rastrear una presa a kilómetros de distancia, de leer las señales de la naturaleza, además de tener una orientación espectacular. El ser humano, era un animal como cualquier otro, un súper depredador en su medio, capaz de competir con sus propias manos, herramientas y habilidades con sus rivales. El hombre formaba un todo con la natura. Era una pieza más dentro del engranaje de la madre tierra que ayudaba a equilibrar las poblaciones al igual que otras especies hacen en la actualidad.

En las revistas de Fauna Ibérica que escribió Félix Rodríguez de la Fuente, podemos leer estas palabras del autor en las que habla sobre aquel hombre del Paleolítico “ en el largo y lejano periodo Paleolítico, el hombre primitivo fue desarrollando unas técnicas y costumbres que cristalizaron en una cultura perfectamente adaptada a las condiciones del medio glaciar. Los paleontólogos la denominan cultura de los cazadores superiores. Durante más de 10.000 años, estos cazadores superiores vivieron casi exclusivamente de la caza y la pesca. Lo poco que sabemos de ellos lo hemos aprendido a través de los restos que dejaron en el suelo de las cavernas donde habitaban y del arte exquisito con que decoraron sus útiles y cuevas, del estudio de las armas líticas y finamente talladas, de las punturas y grabados hallados en las paredes rocosas y se ha sacado la conclusión de que los cazadores superiores estaban muy lejos de esos seres primitivos, semidesnudos y brutales que con tanta frecuencia se representan´´.

 

Herramientas

Aquellos antepasados nuestros eran capaces de crear y emplear un gran número de herramientas para la caza

Gracias a las palabras del divulgador podemos ver que no eran hombres toscos de fuerza bruta y poco cerebro como muchos han pensado. Todo lo contrario, poseían una tradición, cultura y arte propio. Eran hombres adaptados al medio pero que mostraban una gran inteligencia. Era el hombre puro del Paleolítico. Pero con la llegada de la época Neolítica, que significa piedra nueva, todo esto cambió. Con los nuevos ritos y estilos de vida se fueron perdiendo aquellas creencias y mitos en los cuales el hombre no era otro animal. Este es un punto clave si queremos ver cómo hemos cambiado nuestra percepción por la natura. Para explicarlo vamos a ayudarnos, una vez más, de los escritos de gran Félix. Así lo narra él “ debieron ser hombres de espíritu sensible y artístico, perfectamente ambientados en el medio en que se desenvolvían. Pero toda su vida, su arte, sus ritos giraban en torno al mismo lema: el animal – Y aquí sí que podríamos decir sin eufemismos el hermano animal. Porque es característica muy destacada las sencillas concepciones de los pueblos primitivos de no establecer esas férreas fronteras nuestras entre unos seres y otros.´´ Y añade “ para un bosquimano, el alce africano puede ser la luna llena, puede representar una mujer embarazada y puede contener el espíritu de la fecundidad. Un esquimal relatará tranquilamente una tradición de su raza, según la cual, en el principio de los tiempos, una manada de lobos se quedó aislada sobre un témpano, no podían cazar y se morían de hambre. Entonces el padre de todos los lobos y de todos los seres vivientes los echó al mar y allí se convirtieron en orcas. Mucho más tarde los biólogos comprobaron que las orcas, cetáceos muy voraces e inteligentes, son mamíferos, cazan en el mar, agrupados en manadas, a las órdenes de un jefe, como los lobos de tierra.

 

Hunters

Durante el Paleolítico todavía no habíamos aprendido a plantar y domesticar. Eramos hombres puros.

Este cambio supuso que el hombre pasó de observar a los animales como hermanos a rivales. El lobo pasó a ser un enemigo que intentaba robar su ganado cuando antes era un compañero de caza. Todas esas tradiciones y culturas cambiaron. El respeto por el resto de animales se perdió, nos creímos superiores a ellos. Aquel hombre del Neolítico ya no observaba a la natura como un igual, sino que veía a los animales como competidores peligrosos. El lobo que era compañero de caza, pasó a ser el enemigo que robaba y daba muerte al ganado. El hombre comenzó a perder el respeto por la madre Tierra. Así lo explica Rodríguez de la Fuente:

“Esta creencia primitiva en una hermandad cósmica y en una materia prima común, metamorfoseada temporalmente en las diferentes especies animales- que tanto se acerca a las teorías actuales de los sabios- nació, sin duda, de la profunda y detenidísima observación de la naturaleza, a que estaban obligados aquellos cazadores. De este conocimiento real nace un respeto profundo hacia todos los seres vivientes. Cuando un esquimal mata una foca, antes de introducirla en el campamento, una mujer vierte agua dulce en su boca: porque la hermana foca vive en el agua salada y pasa mucha sed. Mediante este desagravio, el esquimal pide al padre de todas las focas que perdone al cazador por haberle robado una de sus hijas´´.

 

Neolitico

Una vez aprendimos a recolectar cultivos pasamos de ser gregarios a sedentarios. No hacía falta desplazarse para encontrar alimento

También podemos ver en el siguiente texto como el respeto a la natura cambió. Tal fue ese cambio que el hombre parece haber perdido toda conexión con la naturaleza. Hoy en día si cualquiera de nosotros se pierde por el monte difícilmente será capaz de sobrevivir. Hemos perdido todos aquellos conocimientos que nos permitían cazar, guiarnos, buscar alimento y otras habilidades. De la siguiente manera lo explica el divulgador de Poza de la Sal:

Un profundo abismo separó lo salvaje de lo doméstico: lo libre de lo que tenía dueño. El hombre, capaz de sobrevivir cómodamente con los bienes de su propiedad, dejó de interesarse por lo que no le pertenecía. De universal se hizo localista. Los mitos cósmicos son protagonizados por estrellas y por animales, dieron paso a las leyendas antropocéntricas- El hombre se separó tanto de la naturaleza que llegó a verse a sí mismo como un recién llegado, como un extranjero incapaz de comprender a los viejos pobladores de la madre tierra. Era necesario defender la viña, el huerto, pero el monte se podía talar o quemar porque no tenía dueño y era aparentemente inagotable. Era preciso velar por los animales de la casa o del corral. El animal salvaje sólo podía ser objeto de indiferencia o da persecución Indiscriminada- Las antiguas leyes y tabús de los cazadores superiores se olvidaron completamente. Se podía matar hasta la saciedad porque la supervivencia ya no dependía de la abundancia de la caza- Y. naturalmente, todo lo que atentara contra la integridad del rebaño o de la parcela fue objeto de implacable persecución.

 

Pinturas

Para aquellos Sapiens las cuevas y las pinturas eran lo mismo que las catedrales en la actualidad. Lugares místicos de gran poder.

Por suerte, aunque quedan algunos pocos ejemplos del hombre del paleolítico. Existen poblaciones indígenas que viven en el amazonas, en el corazón de África o en los polos y continúan viviendo de la misma manera que el hombre de hace 10.000 años. Pero, para el resto de seres humanos que poblamos el planeta, aquel hombre puro que era uno con la madre Tierra murió. Y con él desaparecieron la mentalidad de observar a los animales, las plantas y a la Tierra como un igual. Enfermedades como el estrés, los infartos, la polución y muchas otras no existían en aquel hombre puro, férreo, salvaje, súper depredador y formidable cazador que podía guiarse por las estrellas.

Obviamente, esto no quiere decir que estemos en contra de la modernidad y de todos los beneficios que esto conlleva, como el aumento de la esperanza de vida o la cura de enfermedades. Ni mucho menos. Simplemente nos limitamos a subrayar cómo aquel ser humano que vivía en total comunión con la naturaleza ha desaparecido casi por totalidad. Y con él, también se fueron el equilibrio en el medio, los conocimientos de la tierra y el hecho de observar al resto de animales como un igual y no como competidores. Con la modernidad y el avance hemos ganados muchos logros, ¿pero cuánto hemos perdido?

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