La historia de la atmósfera de Marte

Hace pocas semanas se anunció al mundo un gran descubrimiento, la existencia de agua líquida salobre en Marte. Sobre este hallazgo hablamos en Biobalears en el post titulado“Agua líquida en Marte´´. También pudimos leer las palabras de Jim Green, director de Ciencia Planetaria de la NASA, en las cuales explicaba sobre cómo un gran cambio climático pudo cambiar radicalmente la atmósfera y la fisonomía del planeta rojo. ¿Y por qué hablamos de nuevo sobre esto? Pues porque ahora sabemos un poco mejor qué pudo ser lo que originó ese cambió y cómo se produjo.
Para comenzar volvamos a leer las palabras de Jim Green.

 

Atmosfera Marte

En la actualidad el planeta rojo todavía conserva una fina atmósfera

 

Vamos a traducir las palabras del investigador a nuestro idioma, dicen así: “los robers han encontrado que hay más humedad en el aire de la que jamás habíamos imaginado. Sus suelos están húmedos, hidratados, llenos de agua. Si volvemos atrás 3.000 millones de años en la historia de Marte veríamos que era un planeta totalmente diferente, tenía una gran atmósfera con un océano que cubría dos tercios de la superficie de la mitad norte. Ese océano podía tener hasta una milla de profundidad. Por tanto, Marte poseía hace 3.000 millones de años grandes recursos de agua. Pero algo sucedió y provocó un cambio climático en Marte que le hizo perder su agua superficial´´.

Jim Green

Jim Green, director de Ciencia Planetaria de la NASA

 

Jim Green habla de un cambio climático, algo hizo que Marte perdiera tanto su agua como su atmósfera. Pues bien, gracias a nuevas investigaciones ahora sabemos que es muy posible que ese algo fuera una gran tormenta solar. ¿Y cómo lo sabemos? La respuesta es gracias al trabajo de la sonda espacial MAVEN de la NASA. Este artefacto fue testigo cómo el pasado 8 de marzo un potente estallido de partículas y radioactividad que provenían del Sol impactaban con la tenue atmósfera de Marte. El motivo era una eyección de masa coronal de nuestra estrella. Es decir, el Sol liberó una gran cantidad de gas y magnetismo a una gran velocidad que acabó impactando con el planeta. Son las conocidas como tormentas solares, que tan famosas se han hecho en los últimos años. No debemos tomarnos estos fenómenos a la ligera, ya que han provocado más de un disgusto a los satélites que rodean la Tierra e incluso suponen una amenaza seria para nosotros. Pero, volvamos a Marte. La tormenta solar que se pudo observar hace algo más de medio año fue tan potente que generó flujos magnéticos de más de 5.000 km de longitud. Tras observar este fenómeno los astrónomos se preguntaron: ¿pudo ser que una gran tormenta solar provocara la desaparición de la atmósfera marciana y de su agua?

Sonda Mawen

La sonda Mawen posee un tamaño de 11,3 metros

Hace justo dos semanas, a comienzos de noviembre, la NASA presentaba cuatro estudios de gran relevancia que han sido publicados en la prestigiosa revista Science. Estas investigaciones ayudan a explicar de qué manera pudo perder el planeta rojo su atmósfera y su agua. Ahora sabemos, gracias a la misión MAVEN cuyas siglas significan Mars atmosphere and Volatile Evolution que una gran tormenta solar pudo provocar la evaporación del agua marciana debido al gran calor, además de llevarse gran parte de su atmósfera. El planeta rojo tiene aproximadamente una cuarta parte del tamaño del nuestro, por tanto su poder de gravedad, de atracción es menor al de la Tierra. Este es uno de los motivos por los que no pudo conservar su atmósfera, porque no tenía la fuerza suficiente para evitar su pérdida debido a la potencia de los vientos solares y a su reducido tamaño.
Uno de esos cuatro proyectos está dirigido por Bruce Jakosky y se centra en analizar la masa coronal que impactó con el planeta el pasado 8 de marzo. Gracias a la sonda MAVEN pudieron detectar una gran distorsión en el campo magnético de Marte. Esto provocó que se formaran cuerdas magnéticas de hasta 5.000 km en el espacio, además de grandes perturbaciones en la ionosfera. Todos estos procesos provocaron una pérdida de parte de la atmósfera del planeta. Observando este hecho que tuvo lugar en marzo el equipo se preguntó: si con esta tormenta solar Marte ha perdido parte de su atmósfera, ¿acaso no podría otra tormenta de mayores dimensiones suponer una pérdida aún mayor?

Eyección coronaria

Cuando el Sol proyecta grandes cantidades de plasma al espacio se forman las eyecciones solares

Observar este gran fenómeno ha sido de gran importancia para los científicos, ya que les ha ayudado a comprender de qué manera nuestra estrella puede ir eliminando la atmósfera de los cuerpos celestes. Además, hemos de tener en cuenta que cuando Marte perdió su capa de ozono hace más de 3.000 millones de años, en aquel entonces el Sistema Solar era más joven. Por tanto, nuestro Sol estaba en una época de mayor actividad, esto creaba tormentas solares todavía más potentes y de mayores consecuencias. Estas eyecciones solares pudieron provocar la pérdida de atmósfera de Marte. Sin esta, el planeta perdió temperatura, ya que sin atmósfera el efecto invernadero que sirve para mantener a un planeta cálido, desaparece. El planeta se enfrió y acabó perdiendo su actividad tectónica y pasó a ser lo que se conoce como un planeta geológicamente muerto.

Sol

Nuestra estrella pudo ser el responsable de la desaparición de la atmósfera marciana

Lo que en un pasado fue un planeta con mares, azul y semejante a la Tierra, acabó convirtiéndose en el planeta árido que hoy conocemos. Y todo debido a nuestra estrella. El mismo Sol que nos da la vida, también ha provocado que otros planetas mueran. Ese gran disco solar que para muchas culturas representaba al mismo dios, es un cuerpo celeste de grandiosas dimensiones que puede otorgar o privar de vida a planetas. Por este motivo un gran número de astrónomos e investigadores están estudiando en la actualidad las tormentas solares, cómo se producen, qué peligro representan y cómo poder hacerles frente. No se trata de un tema sin importancia. Sin ir más lejos, si una tormenta solar de gran tamaño impactara de forma directa contra nuestro planeta podría provocar la caída de un gran número de satélites, lo que nos sumiría en un caos tecnológico. Fallarían las comunicaciones, los GPS, internet y un gran número de sistema. Esto, precisamente en una sociedad tan tecnológica como la nuestra, podría suponer una catástrofe. Pero no debemos alarmarnos, las probabilidades de que suceda son bajas. Pero, por si acaso, una gran cantidad de expertos ya están trabajando en este campo, en el campo de las bellas, impactantes y poderosas tormentas solares.

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